Camino a diario por una ciudad ascendente
Mis ojos recorren alturas forzándome a convertir el cielo en horizonte
Y veo que la gente grita en cajas agujeradas
Se divierte dejando de ser humanos
Recolecta con los pies y se cruza de brazos
A paso pesado en la ciudad
Mientras más pesa
Menos te pueden llevar
Hubo una época en que los anarquistas incendiaban
Volaban en pedazos con tal de ser escuchados
Ahora la gente revienta por dentro y muere en silencio
A tal punto que lo único que ahora hace ruido, es la muerte
al rechinar del ataúd
Aquí la gente grita sus carencias para callar la dulce voz del alma
Duermen con un archivero en el pecho
Sueñan con no necesitar soñar
Buscan transformar el infinito en un digito
Que sus genitales sean medios de transporte
Y saber todo lo necesario para no hacer nada
Que viva la esperanza
Que respire el alma, que los archiveros se devoren a sí mismos, los edificios hamacas para los soñadores y el día en que andes descalzo por los cables eléctricos deseare estar en tus zapatos.
martes, 17 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
un ventarron un dia
Llego el ventarrón y desalojo la telaraña de la ventana y la hizo caer a mi sepillo de dientes.
Quizás el viento que trajo la telaraña se llevo lonas, cuadernos, sombreros sobretodo sombreros y las coronas de los campesinos se revolvían en el aire provocando que por un momento nadie fuera rey de su reino.
Las piedras no se movían, tampoco los zapatos.
Los cartelones luchaban contra la pared y una nube de polvo tomo las calles,
Los que ya habían encontrado sus sombreros lo colocaron en su cara.
El viento estremecía las cuerdas de las guitarras de los farafaras.
Teñía los trajes blancos a color tierra.
Los trompetistas tapaban sus bocas metalicas
El viento se hizo más y más fuerte.
Quizá ya lo suficiente como para llevarse a la vecina y a su perro.
Cambio de lugar la tierra, la arenisca a lo fértil y fértil a la arenisca.
Las plantas se aferraron del suelo
Las hormigas que caminaban salieron volando y quien sabe como sentirá una hormiga cuando vuela Quizá callo en los ojos de algún campesino sin sombrero.
El viento se llevaba el agua salada del mar
la sal pasaba por las bocas
el viento se robo la humedad de los labios
Se llevo también el espacio en la garganta
provocando tos a los que gritaban
Cambio la hoja de la Biblia que leía el protestante en su caja
Y también apago la llama de la vela de muchas cenas románticas.
Metió polvo en los lugares hechos para ser familiares
Paso por las faldas de las mujeres deseadas y también por las nunca miradas.
Se enredo en el pelo de tanta gente, se agarraron los piojos Y otras plagas no corrieron con la misma suerte
Cantaron las serpientes y no supieron volar las palomas
Se estremeció el pelo de un caballo estático
Se divorciaron las abejas y se abrasaron las parejas,
Havia mucho polvo y todo polvo valioso regreso a ser polvo.
La gente confundida reaccionaba al viento
Que sacudía la telaraña en el sepillo de dientes
Quizás el viento que trajo la telaraña se llevo lonas, cuadernos, sombreros sobretodo sombreros y las coronas de los campesinos se revolvían en el aire provocando que por un momento nadie fuera rey de su reino.
Las piedras no se movían, tampoco los zapatos.
Los cartelones luchaban contra la pared y una nube de polvo tomo las calles,
Los que ya habían encontrado sus sombreros lo colocaron en su cara.
El viento estremecía las cuerdas de las guitarras de los farafaras.
Teñía los trajes blancos a color tierra.
Los trompetistas tapaban sus bocas metalicas
El viento se hizo más y más fuerte.
Quizá ya lo suficiente como para llevarse a la vecina y a su perro.
Cambio de lugar la tierra, la arenisca a lo fértil y fértil a la arenisca.
Las plantas se aferraron del suelo
Las hormigas que caminaban salieron volando y quien sabe como sentirá una hormiga cuando vuela Quizá callo en los ojos de algún campesino sin sombrero.
El viento se llevaba el agua salada del mar
la sal pasaba por las bocas
el viento se robo la humedad de los labios
Se llevo también el espacio en la garganta
provocando tos a los que gritaban
Cambio la hoja de la Biblia que leía el protestante en su caja
Y también apago la llama de la vela de muchas cenas románticas.
Metió polvo en los lugares hechos para ser familiares
Paso por las faldas de las mujeres deseadas y también por las nunca miradas.
Se enredo en el pelo de tanta gente, se agarraron los piojos Y otras plagas no corrieron con la misma suerte
Cantaron las serpientes y no supieron volar las palomas
Se estremeció el pelo de un caballo estático
Se divorciaron las abejas y se abrasaron las parejas,
Havia mucho polvo y todo polvo valioso regreso a ser polvo.
La gente confundida reaccionaba al viento
Que sacudía la telaraña en el sepillo de dientes
no es para tanto
Aller me derretí, que vergüenza
me derretí en una coladera, quien diría
te veías mas hermosa estando tu fuera
cierra tu mano
pero no dejes que se convierta en puño
abre los ojos
pero no dejes que la mirada te engañe
cocina para el resto de tu vida parado en un cabledes
núdate frente al obispo del pueblo
acuéstate en las ramas delgadas
no gires alrededor de tu dedo índice
acaricia el agua fría
búscame por favor tengo que verte
me derretí en una coladera, quien diría
te veías mas hermosa estando tu fuera
cierra tu mano
pero no dejes que se convierta en puño
abre los ojos
pero no dejes que la mirada te engañe
cocina para el resto de tu vida parado en un cabledes
núdate frente al obispo del pueblo
acuéstate en las ramas delgadas
no gires alrededor de tu dedo índice
acaricia el agua fría
búscame por favor tengo que verte
profunda belleza
No me quejo de que las palabras sean fáciles de decir. Lo que sucede es que la soledad es perra, y más cuando te pide cambiar una postura segura y cómoda, tanta comodidad sofoca, y no sabes si declararte jodido o cambiante.
Caminaba por la calle de noche justo en medio del contraste del rojo de los faros de la calle con el azul oscuro del cielo, la luz roja parecía Haver traído un viento curiosamente calido en el frío ambiente, el sonido de las piedras, tierra en los pies, las suelas estirándose entre las hendiduras del pavimento.
Seguido por el sonido hipnótico de la calle que diariamente recorro, podría incluso recorrerla con los ojos cerrados. Antes buscaba túneles entre postes bajos y ramas torcidas, esperando una canción, un paso, una vuelta a la esquina en la que me encontrara un billete de lotería, me cayera un rayo, o la mujer de mi vida. Unos ojos nuevos, la oportunidad de dejar de ser lo que me rodea.
Pero ahora me conformo con recorrerlo muy distraído, satisfecho, sabiendo que no habrán esquinas o vueltas mágicas, sino que el cambio de vida vendrá de frente con una sonrisa chueca. Sería incomodo pensar que viene por detrás, así quien puede caminar, cuando ese pensamiento llega a pasar por mi cabeza, a cada diez pasos volteo.
A veces me veo forzado a tomar caminos nuevos por no perder la vista al frente, en esos no paro de voltear a todos lados, me detengo al ver cosas brillantes; botellas rotas, latas, tornillos, dientes blancos en la oscuridad, todo metal es dinero, toda protuberancia en el suelo es un cadáver, todo bache es un pozo sin fondo. Me detengo tanto que difícilmente se puede llamar caminar, así que busco y no me preocupo, pues después de todo soy bueno para caminar.
Las ruedas hacen tanto mal, todo pasa muy rápido, sin tacto, amenos de que estés bajo una llanta puedes disfrutar el ignorar los pasos a futuro. En cambio recorres arrogante todo el camino, disfrutando pasar rápidamente las curvas, ya el placer son las luces que destellan velozmente; ahora sueñas con encontrar un punto ciego, una velocidad máxima, comprobar la potencia de tu falta de tacto con el padre suelo.
Mira al cielo porque no te pide nada, solo ofrece el placer a la vista, los hombres sin tacto intentan atravesar las nubes, no quieren sentir la suavidad así que se las imaginan inalcanzables a la distancia de sus manos.
Desde pequeños fueron aprendiendo a estirar las manos, pensaban que tenían sabores distintos a azúcar. Más grandes, a sensaciones de descaso. Más jóvenes, a carne. Mas adultos a sueños perdidos y mas avanzada la edad. A descanso eterno. Nunca fue nada de eso pero fue tan fácil siempre imaginarlo.
La imaginación a veces nos ayuda a construir puentes donde no los hay.
El mundo no es una obra completa, es en realidad una dosis imaginativa en tiempo real, mas no existen sobredosis de imaginación, existen destellos de ella que nos ayudan a movernos en una dirección. A veces con la esperanza, de que el momento se disfrace del pasado, y se vuelvan a mezclar los olores con los recuerdos ya escondidos de los ojos, dominados por otras sensaciones producidas por lo inexistente.
Es delicioso, ir por el borde de los recuerdos que quizá jamás existieron. Recuerdos de puntos de la vida probados en vilo. Lugares de aquellos extraños recuerdos nada lógicos, que superan incluso a las mejores experiencias de vida; mezclados entre el sueño y la probabilidad de que pudo haber existido un sitio. Quizá no en México pero si en Panamá, Perú o en algún canal documental, aparecerá esa tierra en la que creíste estar alguna vez, con esas gomosas sensaciones, esos azules profundos y ventiscas saladas.
Entonces hay un duro y seco destello, regresas a la vida, los pies son más pesados, la cabeza ya no flota. Tus pulmones se tienen que estirar, dices estoy vivo,
Estoy tan vivo, gritas, los pulmones se expanden, la tierra ahora es sucia, las personas son amenazantes y los colores son más pálidos. Se acabaron los contrastes inexistentes de las fantasías inmemorables. Pero no es acaso bello eso,
Bello que sea pálido cuando fue vivo antes, que la música del habiente no respete el pasar de tus experiencias,
Que las situaciones pasen a destiempo en la calle sucia, llena de vapor humano. De olores, de asfalto y smog, llena de árboles dando enormes bocanadas, de silencios frenéticos y ruidos armónicos, de ratas en alcantarillas, monedas en el suelo y gente recogiéndolas a prisa a la mitad de la calle.
Atuendos manchados, desayunos económicos, café barato de escupitajos a sollozos, de gritos bajo toneladas de cuero y maquillaje.
Llena la ciudad de seres humanos, frustrados porque el cemento no se los come igual que la tierra, pájaros de hojalata enjaulados en una trinchera arquitectónica.
Sexo en casa de la abuela, rompiendo los manteles acabándose los guisados, estando borracho de salir y ver al frente, que todo se mueve en el mismo nivel que el tullo. Un movimiento lento, dulzor, como una oruga caminando por miel, y pasa a ser succionada por los labios de un chimpancé.
sonido desátanos, impresionables pero continuos, como los perros cagando en plantas, que cagan en cemento, cemento duro, que baja toma vuelo y haciende retador al viento, esperando a otro humano que decida tumbarla al mismo tiempo que la construyo.
Aquí entra de nuevo la imaginación de los hombres
Poco educada, algo indecente, atropellado, demasiado grande e inocente como para ser culpada. Pero desafortunadamente no es colectiva, viaja por los cielos, los suelos y los zapatos de colores la pisan. También pasa por sombreros y patas de palomas, pero no por otras mentes es muy respetuosa y brusca si algún día pudiera pasar por error, reventarían las cabezas. Lo que si pasa es la esperanza, la fe esa si no respeta, todos tienen una esperanza colectiva, la fe es pequeña y delicada por fuera pero se expande dentro de las cabezas.
En la busca, de una profunda belleza, encuentro una lengua que se habla por inercia, una sincronía in táctil, donde al tratar de abrir una puerta que debe permanecer cerrada terminas atrapado en el filo de la cerradura.
Caminaba por la calle de noche justo en medio del contraste del rojo de los faros de la calle con el azul oscuro del cielo, la luz roja parecía Haver traído un viento curiosamente calido en el frío ambiente, el sonido de las piedras, tierra en los pies, las suelas estirándose entre las hendiduras del pavimento.
Seguido por el sonido hipnótico de la calle que diariamente recorro, podría incluso recorrerla con los ojos cerrados. Antes buscaba túneles entre postes bajos y ramas torcidas, esperando una canción, un paso, una vuelta a la esquina en la que me encontrara un billete de lotería, me cayera un rayo, o la mujer de mi vida. Unos ojos nuevos, la oportunidad de dejar de ser lo que me rodea.
Pero ahora me conformo con recorrerlo muy distraído, satisfecho, sabiendo que no habrán esquinas o vueltas mágicas, sino que el cambio de vida vendrá de frente con una sonrisa chueca. Sería incomodo pensar que viene por detrás, así quien puede caminar, cuando ese pensamiento llega a pasar por mi cabeza, a cada diez pasos volteo.
A veces me veo forzado a tomar caminos nuevos por no perder la vista al frente, en esos no paro de voltear a todos lados, me detengo al ver cosas brillantes; botellas rotas, latas, tornillos, dientes blancos en la oscuridad, todo metal es dinero, toda protuberancia en el suelo es un cadáver, todo bache es un pozo sin fondo. Me detengo tanto que difícilmente se puede llamar caminar, así que busco y no me preocupo, pues después de todo soy bueno para caminar.
Las ruedas hacen tanto mal, todo pasa muy rápido, sin tacto, amenos de que estés bajo una llanta puedes disfrutar el ignorar los pasos a futuro. En cambio recorres arrogante todo el camino, disfrutando pasar rápidamente las curvas, ya el placer son las luces que destellan velozmente; ahora sueñas con encontrar un punto ciego, una velocidad máxima, comprobar la potencia de tu falta de tacto con el padre suelo.
Mira al cielo porque no te pide nada, solo ofrece el placer a la vista, los hombres sin tacto intentan atravesar las nubes, no quieren sentir la suavidad así que se las imaginan inalcanzables a la distancia de sus manos.
Desde pequeños fueron aprendiendo a estirar las manos, pensaban que tenían sabores distintos a azúcar. Más grandes, a sensaciones de descaso. Más jóvenes, a carne. Mas adultos a sueños perdidos y mas avanzada la edad. A descanso eterno. Nunca fue nada de eso pero fue tan fácil siempre imaginarlo.
La imaginación a veces nos ayuda a construir puentes donde no los hay.
El mundo no es una obra completa, es en realidad una dosis imaginativa en tiempo real, mas no existen sobredosis de imaginación, existen destellos de ella que nos ayudan a movernos en una dirección. A veces con la esperanza, de que el momento se disfrace del pasado, y se vuelvan a mezclar los olores con los recuerdos ya escondidos de los ojos, dominados por otras sensaciones producidas por lo inexistente.
Es delicioso, ir por el borde de los recuerdos que quizá jamás existieron. Recuerdos de puntos de la vida probados en vilo. Lugares de aquellos extraños recuerdos nada lógicos, que superan incluso a las mejores experiencias de vida; mezclados entre el sueño y la probabilidad de que pudo haber existido un sitio. Quizá no en México pero si en Panamá, Perú o en algún canal documental, aparecerá esa tierra en la que creíste estar alguna vez, con esas gomosas sensaciones, esos azules profundos y ventiscas saladas.
Entonces hay un duro y seco destello, regresas a la vida, los pies son más pesados, la cabeza ya no flota. Tus pulmones se tienen que estirar, dices estoy vivo,
Estoy tan vivo, gritas, los pulmones se expanden, la tierra ahora es sucia, las personas son amenazantes y los colores son más pálidos. Se acabaron los contrastes inexistentes de las fantasías inmemorables. Pero no es acaso bello eso,
Bello que sea pálido cuando fue vivo antes, que la música del habiente no respete el pasar de tus experiencias,
Que las situaciones pasen a destiempo en la calle sucia, llena de vapor humano. De olores, de asfalto y smog, llena de árboles dando enormes bocanadas, de silencios frenéticos y ruidos armónicos, de ratas en alcantarillas, monedas en el suelo y gente recogiéndolas a prisa a la mitad de la calle.
Atuendos manchados, desayunos económicos, café barato de escupitajos a sollozos, de gritos bajo toneladas de cuero y maquillaje.
Llena la ciudad de seres humanos, frustrados porque el cemento no se los come igual que la tierra, pájaros de hojalata enjaulados en una trinchera arquitectónica.
Sexo en casa de la abuela, rompiendo los manteles acabándose los guisados, estando borracho de salir y ver al frente, que todo se mueve en el mismo nivel que el tullo. Un movimiento lento, dulzor, como una oruga caminando por miel, y pasa a ser succionada por los labios de un chimpancé.
sonido desátanos, impresionables pero continuos, como los perros cagando en plantas, que cagan en cemento, cemento duro, que baja toma vuelo y haciende retador al viento, esperando a otro humano que decida tumbarla al mismo tiempo que la construyo.
Aquí entra de nuevo la imaginación de los hombres
Poco educada, algo indecente, atropellado, demasiado grande e inocente como para ser culpada. Pero desafortunadamente no es colectiva, viaja por los cielos, los suelos y los zapatos de colores la pisan. También pasa por sombreros y patas de palomas, pero no por otras mentes es muy respetuosa y brusca si algún día pudiera pasar por error, reventarían las cabezas. Lo que si pasa es la esperanza, la fe esa si no respeta, todos tienen una esperanza colectiva, la fe es pequeña y delicada por fuera pero se expande dentro de las cabezas.
En la busca, de una profunda belleza, encuentro una lengua que se habla por inercia, una sincronía in táctil, donde al tratar de abrir una puerta que debe permanecer cerrada terminas atrapado en el filo de la cerradura.
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